
No hay nada que ponga a trabajar más mi creatividad que los restos del día anterior. No soporto tener que tirar comida y, por eso, es como un reto encontrarme con restos que hay que convertir en un plato nuevo. Para esta ensalada no solo aproveché el salmón y las papas del día anterior, sino que conseguí darle un buen repaso al cajón de las verduras de la nevera. Para un día de verano es estupenda como plato único, pero en porciones más pequeñas también puede funcionar bien como un entrante.
Receta
Plato único para 2 personas
Ingredientes:
5-7 hojas de lechuga romana, depende del tamaño
1/2 pepino
1 zanahoria grande
100 g de judías verdes
8 papas pequeñas cocidas (frías)
8 tomates cherry cortados por la mitad
1 huevo
200 g de salmón asado (frío)
1 cucharada de cebollino picado
Para el aliño:
5 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharadas de vinagre
2 cucharaditas de mostaza Dijon
1 cucharadita de miel
Sal, pimienta
1 cucharada de eneldo fresco picado
1 cucharada de cebollino picado
Ponemos a hervir el huevo durante 10 minutos y lo enfriamos rápidamente con agua fría. Pelar y reservar.
Limpiamos bien las judías y las cocemos al vapor con un poco de sal en el microondas durante 2 minutos y 30 segundos. Hay que enfriarlas inmediatamente para que no pierdan el color. Así quedan «al dente», así que si te gustan más hechas, déjalas 30 segundos más en el microondas.
Lavamos y escurrimos bien las hojas de lechuga, las cortamos y las repartimos sobre un plato grande o una fuente.
Cortamos las papas por la mitad y las distribuimos sobre la lechuga.
Lavamos el pepino y cortamos láminas largas con la ayuda de una mandolina o un pelador. Hacemos lo mismo con la zanahoria y distribuimos los dos tipos de láminas sobre la lechuga.
Repartimos las judías verdes, el salmón desmenuzado, los tomates cherry y el huevo partido en cuartos por encima de la ensalada. Finalmente, distribuimos el cebollino picado por encima.
Mezclamos los ingredientes para el aliño removiendo bien para que emulsione. No regaremos el aliño sobre la ensalada hasta justo antes de servir. Si te parece demasiado aliño, puedes reservar un poco para que cada uno se sirva más a su gusto.