
Estamos en plena temporada de frutos del bosque y hay que aprovechar. Las frambuesas son de mis favoritas, sobre todo porque me traen hermosos recuerdos de los veranos en la casa de mis abuelos. En varias ocasiones ayudé a mi abuela a recolectar frambuesas en el huerto y luego ella las convertía en mermeladas que usaba en su repostería o en una deliciosa compota que comíamos con nata como postre.
En mi opinión, el chocolate oscuro no combina con los frutos del bosque. ¡Hay demasiada competición de sabores! El chocolate blanco, al ser más suave, combina a la perfección con la acidez de las frambuesas. En este «blondie» están integradas las frambuesas junto con almendras para disfrutar de una versión más fresca del tradicional brownie. Y con un poco de sorbete de frambuesa tienes un postre o merienda ideal para las tardes de verano.
Este blondie queda mejor si lo haces el día antes de servirlo.
Receta
12 piezas
225 g de chocolate blanco
150 g de mantequilla
4 huevos
200 g de azúcar
1 cucharadita de azúcar de vainilla
175 g de harina
un pellizco de sal
100 g de almendras laminadas o picadas
1 1/2 dl de frambuesas frescas o congeladas (no es necesario descongelarlas)
un molde de hornear rectangular 20 x 30 cm
Ponemos el horno a calentar a 175°C.
Cortamos el chocolate en pedacitos pequeños.
Derretimos la mantequilla lentamente en un cazo, apagamos el fuego y agregamos el chocolate. Es importante remover y que no se caliente demasiado. También se puede derretir la mantequilla y el chocolate juntos al baño maría. Dejamos enfriar.
Batimos los huevos con el azúcar y la vainilla hasta obtener una espuma blanca y espesa. Agregamos la mezcla de chocolate y mantequilla enfriada y removemos con cuidado. Para añadir la harina, la pasamos por un colador para evitar grumos y mezclamos con la sal. Agregamos las almendras y las frambuesas y removemos lo justo para que se mezclen bien los ingredientes sin que se pierda el aire de la espuma inicial.
Forramos el molde con papel de hornear y distribuimos la masa.
Horneamos durante 30 minutos. El bizcocho debe quedar húmedo, pero si al sacudir ligeramente el molde ves que se mueve mucho, déjalo un poco más en el horno.
Dejamos enfriar bien y cortamos en cuadrados. Los guardamos en un recipiente tapado hasta el día siguiente. Sírvelos con un poco de azúcar glas espolvoreado por encima y sorbete de frambuesa.
¡A disfrutar!