
Me fui a vivir en una residencia de estudiantes en Silkeborg a los 18 años y allí fue donde empecé a cocinar para mí sola. No tenía pereza y me encantaba comprar montones de verduras en el mercado de los sábados para tener para toda la semana. Lo más fácil era hacer wok, pero las tartas saladas también se convirtieron en uno de mis platos favoritos porque era una buena manera de aprovechar la verdura. Mis amigas de la residencia también preparaban deliciosas tartas saladas y frecuentemente nos reuníamos para cenar juntas. No teníamos tanta experiencia en la cocina como para innovar con sabores, pero la técnica la dominábamos bastante bien a pesar de que usábamos hornos de mesa en los que apenas cabían las tartas. Con el tiempo he probado combinaciones de rellenos diferentes y esta es una de mis favoritas.
Ideal para cenar acompañado de una ensalada, pero fría al día siguiente también es deliciosa, perfecta para llevar a donde quieras. En la mayoría de los supermercados puedes comprar la masa lista para que no tengas que estar todo el día en la cocina.
Receta
Para 4 personas
1 porción/paquete de masa quebrada (pasta brisa)
500 g de batata
2 cebollas rojas
300 g de filete de pollo
1 cucharadita de romero
1 cucharadita de tomillo
3-4 cucharadas de aceite de oliva
5 dientes de ajo
4 huevos
150 g de requesón
100 g de queso rallado
200 g de queso de cabra (rulo)
5 tomates cherry
sal y pimienta
Pelamos las batatas y las laminamos con la ayuda de una mandolina. En un bol mezclamos la batata laminada con 2 cucharadas de aceite de oliva, el romero, una cucharadita de sal y pimienta al gusto. Distribuimos sobre una bandeja cubierta con papel de hornear y las dejamos en el horno previamente calentado a 180 °C durante 10 minutos. Remueve de vez en cuando para que no se doren demasiado las láminas de batata.
Picamos finamente la cebolla y el ajo y los salteamos en una sartén grande con 1-2 cucharadas de aceite de oliva. Cortamos el pollo en trocitos pequeños y lo salteamos con la cebolla hasta que tome color por todos los lados. Añadimos tomillo, sal y pimienta y reservamos para que se enfríe un poco.
Untamos un molde de tarta con un poco de aceite y colocamos la masa con cuidado presionando por los lados para que quede bien fijada.
Batimos los huevos en un bol junto con el requesón. Añadimos el queso rallado y la mezcla de cebolla y pollo.
Ahora vamos a distribuir el relleno por capas sobre la masa: primero un poco de la mezcla de huevo y después, láminas de batata seguido de otra capa de huevo. Pondremos un total de tres capas de batata y terminaremos con el huevo. Cortamos el queso en rodajas y lo distribuimos sobre la tarta junto con los tomates cherry cortados por la mitad.
Horneamos durante 30 minutos a 200 °C y dejamos reposar mínimo 10 minutos antes de servir.
¡A disfrutar!