
Fruta horneada con una capa dulce y crujiente por encima: este es el principio básico de un crumble. Es un postre fantástico para aprovechar la fruta que te sobra. Por eso, cuando una de mis compañeras llevó al trabajo un tremendo cubo lleno de ciruelas de su jardín para que cada uno se llevara las que quisiera, lo primero que se me vino a la cabeza fue hacer un crumble. En esta versión he mezclado las ciruelas con peras y vainilla. Espero que te guste.
Receta
Para 4 personas
400 gramos de ciruelas
2 peras
1/2 ramita de vainilla o 1 cucharadita de vainilla en polvo
2 cucharadas de azúcar morena
1 cucharada de zumo de limón
Masa:
150 g de mantequilla
150 g de copos de avena
100 de harina
1/2 ramita de vainilla o 1 cucharadita de vainilla en polvo
85 g de azúcar morena
150 g de masa de almendras (mazapán)
Almendras, avellanas y nueves picadas al gusto
Para servir:
Nata montada o helado de vainilla
Lavamos las ciruelas y las cortamos por la mitad. Les retiramos el hueso y las cortamos en trozos de aproximadamente 2×2 centimetros. Cortamos la pera en trocitos del mismo tamaño y la distribuimos junto con la ciruela en una fuente de hornear. Abrimos la ramita de vainilla y le extraemos la «carne» raspando con un cuchillo. Mezclamos la vainilla con el azúcar, la cual repartiremos sobre la fruta. Añadimos el limón y mezclamos bien.
Encendemos el horno a 180 °C.
En un bol mezclamos la vainilla con el azúcar, la avena y la harina. Rallamos el mazapán y lo echamos en el bol. Cortamos la mantequilla en láminas y la desmenuzamos con los dedos mientras la vamos mezclando con el resto de los ingredientes del bol. Cuando nos quede una masa que parece migas mojadas, la distribuimos sobre la fruta. Agregamos los frutos secos picados por encima y horneamos durante 15 minutos.
Deja enfriar como mínimo unos 20 minutos antes de servir con nata montada o helado de vainilla.
¡A disfrutar!