Kanelbullar

Panecillos dulces de canela

¡Feliz día del Kanelbulle! Estamos a 4 de octubre y en Suecia se celebra el día del panecillo de canela, sí, ese cuyo aroma te hace pasearte tan a gusto por los pasillos de Ikea. Aquello que en España llaman «el cafelito» o la merienda es lo que aquí se conoce como «fika». Incluye café y algo para acompañar, preferentemente dulce, pero también puede ser un bocadillo. El fika se puede tomar a media mañana y/o por la tarde y es una parte indispensable de cualquier reunión de trabajo. Incluso es normal que en el orden del día que te envían antes de una reunión ya te informen de quién es el responsable de traer el fika. A veces sospecho que la gran cantidad de reuniones que hay en los trabajos aquí en Suecia son más que nada para tener una excusa para el fika, palabra que por cierto funciona tanto como sustantivo como verbo. ¿O quizá es el fika el que se usa como excusa para socializar? En fin, sea para lo que sea, es muy, pero que muy fácil acostumbrarse al fika, y no hay duda de que las reuniones de trabajo con un kanelbulle son más agradables.

Receta

24 piezas

3 dl de leche
125 g de mantequilla
25 g de levadura fresca
75 g de azúcar
1/4 de cucharadita de cardamomo en polvo
575 g de harina

Para el relleno:
125 g de mantequilla blanda
2 cucharadas de canela
75 g de azúcar

1 huevo
azúcar perlado

Calentamos 2 dl de leche con la mantequilla a fuego lento hasta que la mantequilla se haya derretido. Pasamos la mezcla al bol en el que prepararemos la masa y añadimos 1 dl de leche fría. Comprobamos que no esté demasiado caliente (debe estar a 36°C, o sea que puedes comprobar la temperatura como si de un biberón se tratara). Diluimos la levadura en la mezcla de leche y mantequilla, añadimos el azúcar y removemos. Añadimos la mitad de la harina y removemos bien. Agregamos la sal, el cardamomo, el resto de la harina y amasamos bien hasta obtener una masa elástica que se suelte de los lados del bol. Formamos una bola, tapamos con un paño limpio y dejamos reposar durante 1 hora.

Para el relleno mezclamos los ingredientes bien con una cuchara hasta obtener una crema fácil de untar.

Pasada la hora, extendemos la masa con un rodillo sobre una superficie limpia. Formamos un rectángulo de 60×40 cm. Untamos la masa con el relleno.

Hasta aquí son iguales casi todas las recetas, pero a partir de aquí varían según la forma que les quieras dar. Yo he elegido hacer una especie de nudos, pero si no te quieres complicar la vida y prefieres hacer caracolas, te recomiendo que sigas el procedimiento de mi receta Caracolas de pan con pesto, tomate y queso.

Si quieres obtener la forma de la foto de esta entrada sigue de la siguiente manera: plegamos uno de los lados largos sobre la mitad de la masa extendida y después plegamos la otra mitad encima:

Ahora cortamos la masa en tiritas de aproximadamente 3 cm de ancho:

A cada tirita le hacemos un corte en la mitad evitando que se separen y obteniendo una forma de pantalón:

Ahora vamos a cruzar las piernas del pantalón varias veces:

Enroscamos y formamos una especie de caracola que pasamos a una bandeja cubierta de papel de hornear. Una vez formados todos los panecillos, los dejamos reposar 30 minutos.

A los 20 minutos empezamos a calentar el horno a 225°C. Cuando esté listo el horno, pincelamos los panecillos con huevo y espolvoreamos con el azúcar perlado.

Horneamos 8-9 minutos y los dejamos enfriar un poco antes de servir.

¡A disfrutar del fika!

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