
Hace bastante tiempo que no escribo nada y es que esta época es difícil. Hay una cantidad monstruosa de exámenes por corregir y cada año me pasa lo mismo: se acumulan debido a los típicos resfriados de otoño. Y luego está el problema de la luz… soy bastante novata en esto de la fotografía y solo me gusta usar luz natural. Por esta época es una exigencia por encima de las posibilidades que ofrece esta latitud. Cuando dejamos a nuestro hijo en su colegio por la mañana, la oscuridad es absoluta, y cuando lo volvemos a buscar a eso de las tres o cuatro de la tarde, lo mismo. Cuando muchas personas que nunca han estado aquí se estremecen pensando en el invierno en Escandinavia, no saben que lo peor no es el frío, sino la oscuridad. Y no es solo porque los días son cortos, sino por las espesas capas de nubes que pueden cubrir el cielo durante semanas. El año pasado no vimos el sol en todo el mes de noviembre. Cuando por fin llega un día despejado, lo cual suele coincidir con un frío que te llega hasta la médula, es una sensación extraña; por un lado, la luz te llena de energía, pero por otro lado, te ciega – te hace sentir como un vampiro que ha estado durmiendo en su ataúd y no resiste esa luz tan fuerte.
Menos mal que tenemos la Navidad, lo que aquí también suelen llamar la fiesta de la luz. Y hay que reconocer que en Suecia se lo toman muy en serio. Las calles están llenas de luces de Navidad y las ventanas de las casas están decoradas con grandes estrellas iluminadas y luces cálidas que crean un contraste hermoso con el frío y la oscuridad del exterior. Te apetece estar allí, dentro de esas casas, a la luz de las velas compartiendo buenas historias y delicias navideñas con buenos amigos o familiares.
En cuanto a la repostería navideña, todo tiene un aspecto maravilloso, pero uno de los ingredientes que más se usan es, curiosamente, el azafrán. Da un color precioso, pero a mí personalmente no me llama mucho la atención en los dulces. Me gusta mucho más la combinación de especias como la canela, el cardamomo, el anís. ¡Y que no falten los frutos secos! En esta mermelada podrás disfrutar de todos estos ingredientes junto al membrillo, que además del aroma y el sabor, le aporta una textura fantástica. Ideal para una cuajada, un yogur griego o para acompañar una tabla de quesos con un buen pan. Espero que te guste.
Receta
800 g de membrillos
800 ml de agua
100 g de manzana o pera deshidratada cortada en trocitos
100 g de higos secos
50 g de ciruelas pasas
100 g de albaricoques secos (orejones)
50 g de dátiles sin hueso
1/2 kg de azúcar
50 g de pasas
50 g de naranja escarchada
el jugo y la ralladura de piel de media naranja ecológica
el jugo y la ralladura de piel de medio limón ecológico
1 rama de canela
1/2 cucharadita de cardamomo en polvo
2 estrellas de anís
1,5 g de semillas de anís
50 g de avellanas picadas
50 g de almendras peladas picadas
50 g de nueces de pecán
Lavamos bien los membrillos, los cortamos por la mitad y retiramos las semillas y las puntas. Los cortamos en trozos grandes y los ponemos en una cacerola con el agua. Llevamos a hervir, bajamos el fuego, tapamos y lo dejamos durante una hora. Remover de vez en cuando.
Pasamos el contenido de la cacerola por un colador, presionando bien los membrillos para sacarles bien todo el sabor. No vamos a usar lo que queda en el colador, sino el jugo que mezclaremos con los trocitos de manzana o pera deshidratada. Dejamos reposar esta mezcla hasta el día siguiente.
Cortamos los higos, las pasas, los albaricoques y los dátiles en trocitos y los introducimos en una cacerola grande junto con la mezcla del jugo de membrillo y la manzana/pera. Añadimos el azúcar y el resto de los ingredientes EXCEPTO las avellanas, almendras y nueces. Llevamos a ebullición y quitamos espuma en caso necesario. Hervir durante unos 10 minutos removiendo con frecuencia. Añadimos los frutos secos y dejamos hervir durante 5 minutos más.
Distribuimos la mermelada caliente en 3-4 frascos bien limpios, tapamos inmediatamente y los dejamos reposar al revés, es decir, sobre la tapa, hasta que se enfríen.
¡A disfrutar!
¡Feliz Navidad!
