Panchichas

Cuando empezamos a notar un poco de hambre es agradable tener a mano algo rápido. En España hay remedio fácil para esto, pues en cualquier bar de tapas tienes una cantidad de opciones para matar el gusanillo e incluso continuar disfrutando hasta salir más que satisfecho y sin necesidad de almorzar o cenar.

En Suecia se intenta evitar por todos los medios la sensación de hambre. Los suecos comen varias veces a lo largo del día y le dan mucha importancia al desayuno, al «fika» de la mañana, al almuerzo (que debe ser un plato caliente), al fika de la tarde y la cena (otro plato caliente). Además de esto, en los lugares de trabajo siempre hay fruta. Pero ojo: no es para saciar el hambre – es para prevenirla.

En Dinamarca, el almuerzo puede ser un bocadillo o una ensalada, no es necesariamente un plato caliente. No hay costumbre de entrar a cafeterías para comer algo ligero si te da hambre, pero en cualquier gasolinera, supermercado o quiosco puedes encontrar estos bollos de pan con salchicha. Solíamos comprarle a nuestro hijo estos panecillos cuando hacíamos la compra y él les puso el nombre de «panchicha». Hoy conservan este nombre en nuestro entorno familiar e incluso algunos de nuestros amigos con hijos bilingües han adoptado el nombre.

Los panchichas son fantásticos para llevar de excursión, para la playa, para cumpleaños y los puedes congelar para otro día.

Receta

16 panecillos

Ingredientes:

1 dl de agua tibia
1 dl de leche
25 g de levadura fresca
50 g de mantequilla
1 cucharadita de azúcar
2 huevos (uno para la masa y otro para pincelar)
10 g de sal
75 g de harina integral
300 g de harina de fuerza
Ketchup
8 salchichas cortadas por la mitad
semillas de sesamo

Calentamos la leche con la mantequilla. Cuando esta se haya derretido, retiramos del fuego y la dejamos enfriar hasta aproximadamente 37°C.

Diluimos la levadura en el agua tibia y añadimos la mezcla de leche y mantequilla. Seguidamente agregamos el azúcar, el huevo batido, la harina integral y la sal. Mezclamos bien todos los ingredientes y empezamos a incorporar poco a poco la harina de fuerza a la masa. Amasar bien hasta obtener una masa elástica que no se pegue demasiado a las manos. Si ves que se pega demasiado, puedes incorporar un poco más de harina, pero a veces solo es cuestión de seguir amasando. Yo uso una máquina y amaso durante 10 minutos.

Formamos una bola con la masa y dejar reposar tapada en un bol en un lugar cálido durante una hora o hasta que haya alcanzado el doble de su tamaño inicial.

Espolvoreamos un poco de harina sobre la mesa de trabajo y dividimos la masa en dos. Extendemos cada trozo de masa con un rodillo formando dos círculos de unos 26 cm de diámetro. Ahora vamos a cortar los dos círculos en 8 triángulos, como si de una pizza se tratara. Untamos cada triángulo con un poco de ketchup.

Prepara dos bandejas para horno con papel de hornear.

Colocamos una mitad de salchicha en la base de uno de los triángulos y enrollamos hacia el centro del círculo para que la salchicha quede envuelta en la masa. Colocamos el panchicha sobre una de las bandejas de hornear. Hacemos lo mismo con el resto de los triángulos y las salchichas y colocamos 8 panchichas en cada bandeja. Tapamos con paños limpios y dejamos reposar 30 minutos.

Calentamos el horno a 200°C.

Batimos el otro huevo y pincelamos los panchichas. Repartimos un poco de semillas de sésamo por encima y horneamos durante 13-15 minutos hasta que queden ligeramente dorados.

Cuestión de gustos: si te gusta que el pan quede blandito, puedes tapar los panchichas con un paño cuando los saques del horno. Si los prefieres un poco crujientes, no los tapes.

Deja reposar unos 30 minutos y, ¡a disfrutar!

¡ADVERTENCIA! Los niños pequeños siempre deben estar acompañados de un adulto cuando comen salchichas debido al riesgo de atragantarse.

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